Soy Pelayo Fernández Cidón, médico especialista en Medicina Interna, prescriptor de entrenamiento de fuerza y nutricionista clínico. Mi trabajo se centra en la prescripción individualizada de ejercicio físico, con especial foco en personas con poco tiempo, que quieren ganar fuerza, verse mejor y entrenar con un plan claro, aplicando siempre un enfoque basado en evidencia científica.
Mi relación con el ejercicio físico no empezó en una consulta ni como proyecto profesional. Empezó en primero de Medicina, en la Facultad de Oviedo, cuando dejé de entrenar.
Al iniciar la carrera tuve que abandonar el fútbol por la carga académica y los horarios. En pocos meses gané peso, perdí energía y me sentía peor conmigo mismo. A nivel académico tampoco fue un buen año: suspendía asignaturas y empecé a dudar de mi capacidad.
En ese contexto decidí apuntarme a un gimnasio y reservar una hora diaria para entrenar, incluso en época de exámenes. No buscaba estética ni rendimiento: necesitaba sentirme mejor y despejar la cabeza.
No fue una decisión fácil. En casa me decían que si no tenía tiempo para estudiar, no debía “perderlo” entrenando. Sin embargo, mi experiencia fue la contraria: el ejercicio me devolvía claridad mental, energía y estabilidad emocional.
Con el paso de los meses:
Perdí el peso ganado
Me sentía más fuerte y con más confianza
Terminé el curso aprobando todas las asignaturas
Ese fue el primer punto de inflexión.
Desde entonces mantuve el entrenamiento como un hábito no negociable, incluso durante la preparación del MIR. Y ocurrió algo relevante: nunca volví a suspender un examen.
Ahí entendí que el entrenamiento de fuerza no era solo un hobby, sino una herramienta estructural para rendir mejor, gestionar el estrés y cuidar la salud.
Esta experiencia personal marcó profundamente mi forma de entender la Medicina.
Actualmente trabajo como médico especialista en Medicina Interna en un hospital de alta complejidad, tratando pacientes con enfermedades crónicas, pluripatología, dolor persistente y limitaciones funcionales.
Con los años detecté una carencia clara en el sistema sanitario:
Sabemos que el ejercicio es beneficioso
Pero no se prescribe bien
Y el entrenamiento de fuerza sigue infrautilizado, especialmente en pacientes con patología
Paralelamente, profundicé en la formación en entrenamiento de fuerza, nutrición y prescripción de ejercicio, aplicándolo primero en mí y después en pacientes y atletas.
Así nació Fuerza Basada en Evidencia.
Video: Beneficios de la prescripción de ejercicio físico en colaboración con la Sociedad Española de Medicina Interna
Fuerza Basada en Evidencia es un proyecto profesional dedicado a la prescripción de entrenamiento de fuerza y ejercicio físico individualizado, integrando:
Valoración clínica médica
Evidencia científica actual
Aplicabilidad real a la vida diaria
No es fitness genérico ni motivación vacía.
Es ejercicio prescrito como un tratamiento, con dosis, progresión y objetivos claros.
Cada persona tiene una historia clínica, un contexto y una patología distintas.
No se entrena igual:
Después de una guardia que tras un día libre
Con dolor lumbar recurrente a pesar de una resonancia normal
Con estrés crónico y falta de sueño que con energía plena
La valoración no es solo médica, es contextual: historia clínica, antecedentes, dolor, horarios, nivel de estrés y experiencia previa con el entrenamiento.
El objetivo es claro: entrenar de la mejor manera posible sin interferir con tu rendimiento profesional ni tu salud.
Si tienes poco tiempo, el entrenamiento tiene que valer la pena.
El entrenamiento de fuerza bien prescrito es la herramienta con mayor retorno para un profesional exigente porque impacta directamente en:
Fuerza y masa muscular (verte y sentirte mejor)
Funcionalidad real (menos dolor, más capacidad)
Metabolismo y composición corporal
Prevención de lesiones en contextos de estrés y fatiga
Autonomía y rendimiento a largo plazo
Aquí no hay rutinas interminables ni entrenamientos al azar.
Hay planes claros, con volumen, intensidad y progresión ajustados para que 45–60 minutos bien hechos sean suficientes.
Mis programas se basan en evidencia científica, guías clínicas y consensos internacionales, pero con una premisa irrenunciable:
Lo que no puedes sostener en tu día a día, no sirve.
Trabajo con personas que están hartas de gurús, modas y mensajes contradictorios.
No necesitas “motivación”, necesitas que un experto te diga qué hacer, cómo y cuándo, sin perder tiempo ni romperte la cabeza
Te doy un plan concreto, adaptado a tu ritmo de vida exigente, con decisiones tomadas por ti:
qué entrenar, cuántos días, cuánto volumen y cuándo apretar… y cuándo no.
Trabajo con personas con poco tiempo y una vida exigente, que quieren ganar fuerza, verse mejor y entrenar con un plan claro y basado en ciencia.
Ayudo a:
Entrenamiento eficiente, personalizado y compatible con tu realidad profesional.
Ayudarte a entrenar mejor, no más.
A usar el ejercicio como una herramienta de salud, no como una carga adicional.
Fuerza Basada en Evidencia nace de una experiencia personal, se apoya en la Medicina y se sostiene en la ciencia.